domingo, 8 de julio de 2012

Trekking en Cabo Verde



Aunque el nombre de Cabo Verde sin duda es sugerente, curiosamente el país al que se conoce con este nombre no es un cabo, es un archipiélago y tampoco es verde. Cuando en 1460 los portugueses lo descubrieron si lo era y además frondoso, pero posteriores sequias lo han convertido mayoritariamente en un país seco y desértico.

Un viaje a Cabo Verde
Constituido por diez islas volcánicas y cinco pequeñas isletas, está situado a 1.500 km al sur de las Islas Canarias y a 450 km de la costa de Senegal y se encuentra incluido en la Macaronesia junto a Azores, Canarias, Madeira y las Islas Salvajes. Sin duda es el hermano pobre del grupo y la razón de ello es la falta de agua.

Las islas se dividen orográficamente en dos grupos:

  • Barlovento o grupo Norte, que comprende las islas de Santo Antäo, Säo Vicente, Santa Luzia, los islotes Branco y Raso, Säo Nicolau, Sal y Boavista, éstas dos últimas más al este.
  • Sotavento o grupo Sur, con las islas de Maio, Santiago, los islotes Rombos, Fogo y Brava.

La edad también configura sus grupos: las más viejas son más bajas y de relieve más suave (Sal, Boavista, Maio y Santa Luzia) y las más jóvenes presentan alturas mayores y un relieve mucho más fuerte y acusado (Santo Antäo, Säo Nicolau, Santiago, Fogo y Brava). La isla de Säo Vicente ocupa una posición intermedia entre los dos grupos.

Cabo Verde tiene un clima tropical seco y una temperatura media de 25º, que puede llegar a los 27º en los meses más calurosos (entre julio y octubre). La estación húmeda va de agosto a octubre, pero las lluvias son en general escasas. Son dignos de mención, como archipiélago atlántico que es, los fuertes vientos, destacando el “harmattan” que sopla entre diciembre y febrero.

Las tierras son secas y no muy ricas, determinando una agricultura de subsistencia, siendo sus principales cultivos el maíz, la caña de azúcar, el café, la batata y la mandioca.


Pese a haber surgido en últimos años como un destino de sol y playa, no son precisamente estos valores de los que deberían sacar provecho sus habitantes. Lo abrupto de muchas de sus islas que mantienen una interesante flora, los terrenos volcánicos e incluso la existencia de volcanes activos como el de Fogo, que con sus 2.829 m es, además, la máxima altura del país, convierten al archipiélago en un paraíso para los amantes del trekking y la naturaleza. 

Estos valores realmente notables son los que le confieren un carácter diferenciador, no así sus playas, muchas veces de arena negra, que compiten mal con las de sus vecinos de Canarias y Senegal.    
Su situación estratégica entre África y América, ha generado una población mestiza mezcla de colonos portugueses y de esclavos negros que dan un valor añadido a  cualquiera de los itinerarios que elijamos, ya que podremos disfrutar de interesantes encuentro con sus habitantes que nos trasmitirán su música y su alegría de vivir.  
Numerosas y variadas son las rutas que se pueden trazar en estas islas, de entre todas ellas hay una que me gusta especialmente por lo completa y variada:
Caminaremos sobre senderos antiquísimos que los indígenas usan todavía para llegar a sus pueblos y cultivos, a través de los paisajes montañosos siempre verdes de Santo Antão con sus valles tropicales y plantaciones de caña de azúcar, café y mandioca a alturas de hasta 2.000 m. Visitaremos Sao Vicente, la isla de Cesarea Evora y capital cultural. Más tarde en la isla de Santiago, la más grande del archipiélago y la más montañosa, caminaremos hasta llegar a Cidade Velha, la que fuera primera capital de Cabo Verde. Finalmente aterrizaremos en la isla de Fogo, para ascender al pico de Fogo, el volcán más alto del archipiélago y desde donde disfrutaremos de unas vistas que dejaran en nosotros un recuerdo imborrable. Tres islas a visitar, siete días caminando y trece días de viaje, una experiencia que os recomiendo especialmente. 
JAM