martes, 18 de octubre de 2011

Sri Lanka imprescindible, final

Último post de un viaje a Sri Lanka.
La ciudad Katharagama está situada al sur del país. En ella se encuentra un importante conjunto de templos sagrados para los budistas, hinduistas, musulmanes y para el pueblo Veda. También es el nombre local del hijo del dios hindú Shiva. Junto al pico Adams es uno de los lugares de peregrinación más famosos de Sri Lanka. La puja nocturna en estos templos, es un autentico espectáculo de luz y color, pero además hemos tenido la suerte de llegar en luna llena, lo que implica una mayor asistencia de peregrinos y las procesiones con elefantes. Ya en la noche, cuando te acercas al complejo de templos, encuentras decenas de tiendecitas donde venden las frutas y arreglos florales que la gente utilizará en sus ofrendas. No hay restricciones para los extranjeros y esto te permite visitar tranquilamente todos los rincones, hacer fotos y disfrutar con el continuo trajín de los devotos. En la antesala del templo, se van formando los grupos de danzantes y poco a poco, van llegando los elefantes. Como en todos los eventos asiáticos, la paciencia es fundamental, los ritmos no son los occidentales y todo se toma su tiempo. Hay que aprender a disfrutar de esas formas tranquilas, del detalle y de la parsimonia que, a veces, no es tan extraña. Decenas de grupos ataviados con trajes tradicionales comienzan sus desfiles, los elefantes abarrotados de flores caminan al compas de la música que les acompaña y, en su camino, los fieles muestran su devoción juntando las manos. Unas cuantas horas de vivir el espectáculo son suficientes para disfrutarlo, sin duda se prolongará algunas horas más, pero nosotros ya hemos llenado de color nuestros ojos por ese día.

Otro de los puntos fuertes de Katharagama es su cercanía al P.N. de Yala.
Declarado “Santuario de Vida Silvestre” en 1900, hoy en día es el más visitado y el segundo mayor de los parques nacionales de Sri Lanka. Es conocido por su variedad de fauna salvaje y por la importancia para la conservación del elefante y muchas aves acuáticas. Todo esto, desgraciadamente, es teoría y la realidad es la de casi siempre: es muy difícil ver animales. La visita se hace obligatoriamente en vehículos 4x4 con chofer local que tienes que alquilar. El paisaje es una mezcla de jungla, zonas cubiertas de agua y zonas costeras. El recorrido, aunque no se aviste fauna, es muy agradable, algunas manadas de sambares, pavos reales, y búfalos siempre son fáciles de encontrar, los elefantes a veces, pero osos y leopardos…

Nuestro viaje se acaba aquí, mañana recorreremos la costa, pararemos en la ciudad de Galle y dormiremos en Colombo antes de regresar. Pero aún nos quedaba por conocer de cerca los efectos de lo fue una de las tragedias naturales más grandes de la historia, el Tsunami que en el 2004 azotó las costas del país llevándose por delante la vida de 35.000 personas.

La costa de Sri Lanka es una buena alternativa para poder descansar unos días, buenas playas, arenas blancas, zonas con arrecife excelentes para el buceo y una oferta de hoteles razonable. Actualmente no se notan los efectos del Tsunami en las infraestructuras, las carreteras y las edificaciones se han reconstruido, pero el recuerdo de lo vivido está presente en la vida de los que lo sufrieron en primer plano. En un almuerzo con el director de un hotel, con el que trabajamos, la conversación derivó inevitablemente a nuestra preguntas sobre como vivieron esa tragedia. En ese hotel hubo 80 muertos, el restaurante en el que tranquilamente comíamos, fue devastado por la segunda ola, llevándose a un buen número de turistas que esperaban su traslado y a decenas de miembros del personal del hotel. Con los pelos de punta te imaginas como ese mar, apacible y soleado, que teníamos enfrente en ese momento, pudo haberse llevado por delante la vida y los bienes de tanta gente.

Galle, a 116 km. de Colombo, es la ciudad más grande del sur de la isla, tiene fama de ser el mejor exponente de una ciudad fortificada en todo el sur y sureste de Asia. Fue fundada por los portugueses y su gran fuerte fue construido por los holandeses en la segunda mitad del siglo XVII. Su visita debe ser a pie. Entre sus bien conservadas murallas, se encuentra la parte antigua de la ciudad con casas y mansiones de estilo colonial e iglesias que bien merecen el paseo. Desde aquí nos dirigimos al aeropuerto de Colombo.

Sri Lanka, es sin duda, un país que no debe dejarse de visitar, no atesora la monumentalidad de sus vecinos pero no defrauda. Sus paisajes son impresionantes y sus gentes amables y tranquilas. Un país para disfrutar con calma. Un Asia tranquila.
JAM