viernes, 30 de septiembre de 2011

Sri Lanka, Asia tranquila. 3ª parte


Nuwara Eliya está rodeada de un paisaje de ensueño, estamos en el corazón de las tierras altas a cerca de 2ooo m. de altura y al pie del pico Pidurutalagala (2524 m.) el más alto del país. Esta ciudad fue fundada a principios del siglo XIX por un explorador ingles llamado Samuel Baker. Debido a su clima, rápidamente se convirtió en un santuario para los funcionarios ingleses. La ciudad es cómoda para caminar, la herencia inglesa está presente y hay numerosos edificios de época colonial, entre ellos el Gran Hotel, en el que nos alojamos, campo de golf…. Desde aquí se pueden realizar varias excursiones por los valles próximos para disfrutar con los paisajes de inmensos campos de té, cascadas y bosques.

Quizá la excursión más interesante sea al P.N. de Hortons Plains, situado a solo unas decenas de kilómetros. Con una extensión de unas 10000 hectáreas está compuesto por grandes sabanas y parches de bosque a una altura entre los 2000 y 2300 m. Su visita lleva implícito un madrugón respetable, pero bien merecido. Una agradable caminata de 3 horas aproximadamente por senderos bien trazados y sin grandes desniveles, nos permitió alcanzar el lugar llamado “el fin del mundo”, un acantilado de más de mil metros de desnivel, desde donde la vista se pierde en los verdes campos y en el horizonte se adivina el mar. Pese a ser hábitat de numerosas aves y mamíferos, muchos de ellos endémicos, la fauna, como suele ocurrir siempre en Asia, es prácticamente imposible de avistar, solo encontramos unos pocos ejemplares de Sambar. En cualquier caso la visita merece la pena y el paisaje es esplendido y justifica con creces el temprano despertar.

Pero esta región merece el dedicarle unos días y recorrer el valle de Bogawanthalawa, no muy lejano, aquí se puede caminar entre los verdes campos de té negro, el mejor del mundo, cubierto por nieblas. Las cascadas aparecen por todas partes, algunas de ellas son majestuosas y dignas de mención: Laxapana, Devon y St. Clair.

Nuestro siguiente destino fueron las zonas del sur de la isla y en concreto la ciudad de Katharagama. Desde Nuwara Eliya la carretera comienza un descenso rápido y los verdes campos de té dejan paso a zonas de agricultura y huerta, el clima fresco de las tierras altas se convierte en mucho más húmedo y cálido. Desde esta ciudad podremos visitar el P.N. de Yala y asistir a la puja nocturna en el templo donde se reúnen las dos principales confesiones religiosas de la isla, budistas e hinduistas, para realizar sus ofrendas.
JAM

lunes, 19 de septiembre de 2011

Sri Lanka, Asia tranquila IIª parte.


Nuestro siguiente destino fue, la capital religiosa del país, Kandy. En ella se celebra uno de los festivales más famosos del mundo, durante diez días de julio o agosto, según el calendario lunar: el Esala Perahera. Cientos de elefantes engalanados y miles de danzarines celebran la exhibición pública de un diente del maestro Siddarta Gautama Buda, la sagrada reliquia guardada desde tiempo inmemorial en el templo Dalada Maligawa, con procesiones diarias de horas de duración, gentes de todo el país acuden hasta aquí y viven día y noche en una celebración constante.
Como es norma en el país, el paisaje es frondoso y variado, lo que hace de los desplazamientos por carretera una experiencia agradable, no exenta de algún sustillo con el tráfico. La ciudad se levanta entre colinas verdes y rodea un lago, su clima es fresco y saludable. Como en días anteriores hemos vivido lo que son lluvias tropicales…
Sobre las 19 horas cada día hay ceremonias en el templo Dalada Maligawa y es la oportunidad, para los que no hemos viajado durante el festival Parahera, de ver el relicario que encierra el diente. Ya de noche y tras pagar la correspondiente entrada, recorres unos centenares de metros hasta alcanzar las puertas del recinto, la música monótona y el recitar de mantras es el ruido de fondo que te acompaña, el templo es moderno pero es grandioso, con salas repletas de figuras de Buda. El punto culminante, es la sala donde se encuentra el relicario que contiene los restos sagrados. El ambiente es de celebración luces, música… una visita que recomiendo a todo el mundo por lo agradable y relajada que resulta.

Uno de los atractivos de Kandy es su jardín botánico. Se extiende próximo a la ciudad y ocupa unas 59 hectáreas, es reconocido internacionalmente por contar con casi 4000 especies distintas y una magnífica colección de orquídeas. Largos paseos a la sombra de impresionantes arboles te dan pie a una visita distendida que bien te puede ocupar 2 o 3 horas.
Nuestro siguiente destino fueron las tierras altas del país, donde se cultiva el mejor té del mundo. Dejamos temprano Kandy para evitar las lluvias de la tarde. La carretera poco a poco va tomando altura y el clima se refresca notablemente. Las plantaciones de té cubren las laderas y entre esos campos perfectamente roturados se ven los sombreros de paja de los recolectores. Finalmente llegamos a Nuwara Eliya, la siguiente etapa de nuestro viaje.
JAM