jueves, 2 de septiembre de 2010

En el país de los sherpas. Trekking al Everest


Todos mantenemos la nariz pegada a la ventanilla, de vez en cuando ante la sensación de que nuestra avioneta rozará las crestas de las montañas, levanto los pies del suelo. Por fin un línea negra de asfalto aparece en el valle, al fondo las altas montañas, debajo el aeropuerto de Lukla, aterrizaremos en 10 minutos. ¡Voy a hacer el trekking del Everest!

Tras recobrar el aliento, perdido durante las maniobras de aterrizaje empiezo a ser consciente de que delante de mi tengo el valle de Khumbu y el P.N. de Sagarmatha, estoy en el país de los sherpas, por aquí paso John Hunt y Edmund Hillary y Reynold Messner y….

Hay muchos trekking posibles en Nepal, pero de entre ellos el del Everest es uno de los más especiales. En todos, las montañas y sobre todo las de más ocho mil metros tienen un papel importante, pero aquí su cercana presencia es lo que lo hace especial, nos podremos acercar al Everest, a la más alta, a la más mítica. Hay varias posibilidades de realizar este trekking y dependiendo de los días de que se dispongan y de nuestras fuerzas deberemos elegir, quizá las completa sea la de recorrer en primer lugar el valle de Gokyo y a continuación el de Khumbu. Esta opción, la elegida en esta ocasión, nos llevará dieciocho días, varios de ellos sobre los cinco mil metros de altura.

Desde Lukla y una vez organizada la distribución de cargas entre los porteadores, comenzamos el trekking. Una corta jornada conduce a Pading, ¿solo dos o tres horas caminando y además hemos bajado de altura?, sí, y así debe ser, estamos ante un trekking exigente, largo y con muchos días en altura, esto significa que nuestro organismo debe adaptarse con tranquilidad a la altura para que cuando estemos en esos “días difíciles” no caigamos víctimas de la misma. La siguiente jornada, nos lleva a Namche Bazar, la capital del país de los sherpas. Las montañas empiezan a mostrarse próximas. Desde Namche comienza nuestra ruta de cinco días hacia Gokyo, nuestro primer contacto con los cinco mil metros. Atrás quedaron Kunjung, Porthse y Machermo pequeños pueblos sherpas, delante de nosotros el Himalaya en todo su esplendor. Desde la cima del pico Gokyo (5.400 m.) veremos el Cho Oyu, el Everest, el Lothse y el Makalu, si, ¡cuatro picos de más de ocho mil metros! Nos hemos puesto a prueba, hemos trabajado bien y la aclimatación va siendo correcta, no hay que tenerla miedo pero tampoco despreciarla. Iniciamos el descenso por el valle hacia Porthse para desde allí dirigirnos hacia el valle de Khumbu, ya estamos bien aclimatados y vamos a acometer las jornadas en mayor altura de nuestro trekking y quizá también las más bellas. En tres días nos colocamos en Lobuche y desde allí ascenderemos al mítico Kala Patar, el mejor mirador posible sobre el Everest. Nos levantamos de madrugada y lentamente con frío y algo de dolor de cabeza nos ponemos en marcha, amanece cuando ya las luces del pueblo son puntos luminosos a lo lejos, ascendemos por laderas herbosas que se levantan sobre el caos del glaciar del Khumbu. Al fondo vemos las cimas de Ama Dablam, del Transerku, del Lobuche… finalmente alcanzamos el caos rocoso próximo a la cima, detrás se levanta imponente el Pumori y finalmente alcanzamos esa cima de 5600 m, que tanto nos ha costado, y que nos va a permitir disfrutar de una vista tanto tiempo soñada. Poco a poco nos vamos dando cuenta de lo que tenemos delante, la negra pirámide del Everest, la inmensa pared del Nuptse, la cascada de hielo, el multicolor caos de tiendas que se amontonan en el campo base del Everest, el gigantesco glaciar de Khumbu cubierto de piedras…. Fotos y más fotos, no quiero abandonar este lugar tan anhelado desde que era niño, pero hay que comenzar el descenso, poco a poco vamos perdiendo esa altura que tanto nos ha costado ganar, las montañas se van ocultando, se despiden de nosotros.
Desde Lobuche serán necesarias cinco jornadas para llegar de nuevo a Lukla. Hemos estado al pie del Everest, la experiencia ha sido una de las más impactantes de mi vida como “amante de las montañas”. Volveré pensé…. Y lo he podido cumplir varias veces, soy afortunado.
JAM